martes, 7 de octubre de 2008

Muestra artistica en Recoleta




Puentecircuitos

en el Centro Cultural Recoleta

Puentecircuitos es el nombre de la muestra que se inaugura el próximo 7 de octubre a las 19 hs en las salas I y II del Centro Cultural Recoleta, Junín 1930. Se trata de la segunda edición de la exposición "Buenos Aires – Corrientes" que reúne a varios artistas contemporáneos de las dos provincias.

Puentecircuitos es un proyecto que propone un espacio de intercambio y vinculo entre artistas de diversas provincias. La muestra permite, a partir de experiencias estéticas generadas en distintos puntos del país, establecer un diálogo que apueste a la construcción de nuevas redes interculturales.

Los artistas seleccionados son: Livio Giordano, Constanza Martínez, Julián Terán, Ana Mainar de Buenos Aires, y Richar de Itatí, Hada Irastorza, Leo Almada y Mati Obregón de la provincia de Corrientes.

La muestra estará curada por Máximo Jacoby, curador del Espacio de Arte del C. C. Ricardo Rojas y la coordinación general, como la idea del proyecto, estarán a cargo de Marcelo Ferreyra de Gestión Del Tercer Milenio con la colaboración de las gestoras culturales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero; Mariana Heredia, Evelyn Márquez y Rocío Nattero.



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viernes, 26 de septiembre de 2008

FINISTERRE -nuevo blog-

jueves, 11 de septiembre de 2008

dos libros de Masotta (Diario Critica)

ulturas / Edición Impresa

Dos libros recuperan a Oscar Masotta, tan respetado como denostado

Un aventurero en la biblioteca

La reedición de dos obras que recogen los mayores intereses de este intelectual inasible –el existencialismo y el psicoanálisis– permiten leer con la distancia que da el tiempo las ideas de una figura devorada por la polarización entre sus detractores y sus admiradores.

Oscar Masotta. Fue autodidacta y se interesó en los temas más dispares: el establishment intelectual siempre sospechó de él.

Gabriela Esquivada
10.09.2008
Al ensayista Juan José Sebreli, que por entonces –década de 1940– era un estudiante secundario en la Escuela Normal Mariano Acosta, le interesó ese muchacho que se puso a tocar una pieza de George Gershwin en el piano del salón de actos. Le sigue interesando, aunque ya no sea un muchacho sino la memoria que dejó, al morir en 1979, Oscar Masotta: hace pocas semanas Sebreli lo recordó en un artículo para el diario Perfil.

El motivo: la reedición del primer libro de Masotta, Sexo y traición en Roberto Arlt, y del que marcó su fama póstuma: Introducción a la lectura de Jacques Lacan. Ambos se suman a la tremenda biografía –una pieza llena de amor y de odio, donde el biógrafo se disecciona tanto como hace con el biografiado– que escribió Carlos Correas y que sus herederos reimprimieron el año pasado: La operación Masotta (cuando la muerte también fracasa).

Masotta dejó tras de sí una leyenda. Es el santo patrono del psicoanálisis lacaniano en la Argentina, España y el mundo en castellano en general. Fue entomólogo e insecto del arte moderno: dio conferencias en el Instituto Di Tella sobre happenings que a la vez hacía y escribió el pop art. Eso que hoy se llama novela gráfica habría seguido considerada un subproducto de la cultura de masas si Masotta no la hubiera elevado a objeto de estudio cultural en La historieta en el mundo moderno.

Antes había encontrado en Arlt al escritor que, despreciado y olvidado, los críticos entronizaron en las últimas décadas del siglo pasado junto con Domingo Sarmiento y Jorge Luis Borges.

En esos desvíos sus detractores ven a una víctima de la moda intelectual, que cambiaba de paradigma según la conveniencia del momento. Alfredo Grieco y Bavio argumenta que Masotta se aleja del marxismo existencialista oportunamente, “en el preciso instante en que comenzaba a pasar de moda”. Agregó en Cómo fueron los 60: “Masotta continuó mostrándose aún partidario del marxismo, pero de un marxismo despojado de objetivos prácticos”.

También se criticó su relación con las instituciones: mientras se proclamaba al margen, un aventurero que no necesitaba guía en la biblioteca, vivía de becas y nombramientos en lugares como el Di Tella o la misma Universidad de Buenos Aires que había abandonado.

Perón y Sartre.
Al despuntar 1953 Sebreli respondió a una carta admirada que Correas le envió a propósito de un artículo suyo publicado en Sur. Poco tardó en presentarle a Correas, otros muchacho de veinte y pico de años como ellos, politizados por las tensiones de esos años y transformados por el rayo que les cayó con la traducción, en 1950, de ¿Qué es la literatura?, de Jean-Paul Sartre.

“Fue nuestro canon”, escribió Correas. Así comenzaron las caminatas nocturnas de Correas y Masotta por el barrio de Boedo, el primero ya cerca de su casa, el otro de paso hacia la suya en Floresta.

Escribían en Las Ciento y Una, la revista de Héctor A. Murena; en Centro, de los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras; en Clase Obrera, de Rodolfo Puiggrós. Pero fue en la revista de los hermanos David e Ismael Viñas donde comenzaron a convertirse en leyendas. Contorno, cuya colección acaba de salir en una edición facsimilar de la Biblioteca Nacional, se publicó entre 1953 y 1959 y cambió la crítica literaria argentina.

Contorno habilitó la política como herramienta de análisis en los tiempos en que el peronismo se convertía en hecho nefando. Difundió a intelectuales que cambiaron la cultura de este país como David Viñas, Ramón Alcalde, Adelaida Gigli, Adolfo Prieto, León Rozitchner, Tulio Halperín Donghi. Y el trío ya mentado: “Éramos”, escribió Correas, “jóvenes escritores que iniciaban y proseguían su carrera intelectual, al menos aficionadamente provisorios y definidos –o autodefinidos: es lo mismo– como sagaces e informados”.

En ese clima Masotta abandonó la universidad y continuó sus lecturas. Cuando encontró San Genet, comediante y mártir, de Sartre, que le pareció “la obra crítica más importante de nuestro tiempo”, se dio cuenta de que ya tenía escrito su primer libro, Sexo y traición en Roberto Arlt. Correas y Sebreli dicen que leía apasionadamente, llenando los márgenes de apuntes, apenas una parte de los libros, y no tocaba el resto. Dejaba porque sentía algo envidiable: “Que efectivamente tengo algo que decir”.

El primero.
En el prólogo a esta reedición dice Luis Gusmán –escritor y también psicoanalista– que Masotta revela la utopía del mal que fundó Arlt. “La frase de Rimbaud que Masotta elige, ‘Rápido, un crimen, que me caigo al vacío’, es ejemplar para situar el vacío que se le hace al hombre de Arlt y su necesidad de actuar. El hombre humillado y envuelto por el tedio, el hombre de clase media de los años entre 1920 y 1940.”

A diferencia del análisis de Sartre sobre la persona de Genet, Masotta puso el foco en las tensiones de la clase media, cuyos rasgos principales consideró el cinismo, la imitación, el miedo y la delación. Arlt le hacía acordar a las películas de Chaplin: su visión del mundo es anarquista –opinó– y ejerce una influencia política positiva en quien lo lee. “Termina por hacernos comprender hasta la náusea qué es una clase social”, escribió. Arlt revela la condición social de sus personajes y junto con el valor de su salario ubica su moral sexual.

El libro reúne los artículos “Silencio y comunidad” y “La plancha de metal”, escritos entre 1957 y 1959, y el apéndice “Seis intentos frustrados de escribir sobre Arlt”, de 1962, donde trata la humillación de pertenecer a la clase media, la indiferencia de la derecha intelectual (“Borges, o Victoria Ocampo, o Silvina Bullrich, de quienes se podría afirmar que jamás han sujetado un libro de Arlt”), la relación del autor con sus personajes.

El segundo. “Con un breve seminario de seis clases sobre un seminario de Lacan sobre un cuento de Poe, una conferencia pronunciada en un instituto de música y una anotación periodística no se puede pretender que el resultado sea un libro”, se lee en Introducción a la lectura de Jacques Lacan. Y eso es lo que contiene el volumen: “Psicoanálisis y estructuralismo” es la explicación que Masotta da sobre el seminario de Lacan sobre “La carta robada”, famoso cuento de Edgar Allan Poe; “Leer a Freud” es el resumen de una charla en el Instituto Lucchelli Bonadeo en 1969 y “Qué es el psicoanálisis” apareció ese mismo año en la revista Los Libros, que dirigió Héctor Schmucler.

El resultado fue un libro, nomás, y uno que atrajo como creía Masotta que atraía Lacan: “Si la audiencia espera es porque tiene poco en las manos”. Esta reedición la prologa el psicoanalista y escritor Germán García, amigo y discípulo de Masotta, que participó con él en la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires en 1974.

Masotta se plantó frente al establishment de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), a uno de cuyos miembros, Emilio Rodrigué, zurra en “Leer a Freud”. Llevaba ya diez años presentando el pensamiento lacaniano. Leída hoy, la Introducción… “sorprende”, escribió en su prólogo García, “por el ‘horizonte de expectativas’ que instaura en un momento en que nuestro país estaba en los comienzos de una desertificación cultural”. Unos años antes la dictadura de Juan Carlos Onganía había incorporado a sus hitos la Noche de los Bastones Largos, una jornada de represión a la Universidad de Buenos Aires que terminó con la cesantía de 1.400 docentes, de los cuales 300 emigraron.

Controversias póstumas. También Masotta se fue del país en 1975, invitado por la Triple A que no andaba en sutilezas sobre si había cambiado a Sartre por los estructuralistas Claude Levi-Strauss, Roman Jakobson, Émile Benveniste, André Martinet. Al grupo parapolicial del ministro peronista José López Rega le bastaba con que hubiera escrito cosas como: “La filosofía del marxismo debe ser reencontrada y precisada en las modernas doctrinas (o ‘ciencias’) de los lenguajes, de las estructuras y del inconsciente”.

Pasó por Londres y se instaló en Barcelona, donde fundó la Biblioteca Freudiana, publicó otros dos libros de psicoanálisis (Ensayos lacanianos y Lecciones de introducción al psicoanálisis) y formó grupos de estudio en Madrid, Málaga, Valencia y Vigo. Enfermó de cáncer y murió el 13 de septiembre de 1979, un año antes que Sartre y que en París se disolviera la Escuela Freudiana inspiradora de la porteña.

“Claro está que no podemos saber ya si devendrá ‘clásica’ la vida y la obra de Masotta”, escribió su amigo distanciado, Correas. “Ciertamente Oscar fue un aventurero y el fracaso llamado estrepitoso acecha a los aventureros como Oscar, pero, también ciertamente, el éxito de Oscar fue extraordinario.” No lo dice como un elogio: esas etiquetas, póstumas, habrían disgustado a Masotta, cree: “Siempre quiso más y otra cosa que los mecánicos epitafios superlativos”.

Del intelectual comprometido al diván

Hay un nexo entre los dos textos reeditados, y está en otro: Conciencia y estructura. Es la lectura con que Masotta presentó Sexo y traición en Roberto Arlt en la que habla de su internación psiquiátrica luego de la muerte de su padre donde se apasionaría por Lacan.

En 1959 a Roberto Masotta le diagnostican leucemia. Padre e hijo se amaban, pero se habían defraudado mutuamente: uno quería que el único varón hiciera algo de su vida como él, que era un empleado bancario; el otro sólo quería seguir siendo un mantenido preocupado sólo por leer y agenciarse el último número llegado al Río de la Plata de Les Temps Modernes, la revista de Sastre. Tras la muerte del padre Masotta intentó suicidarse. “Se internó en la clínica que dirigía Alberto Fontana”, escribió Jorge Balán en Cuéntame tu vida, biografía colectiva del psicoanálisis argentino. “En ese contexto Masotta descubrió los trabajos de Lacan.”

Ya había leído La Psychanalyse, la revista de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis que, según escribió en 1957, estaba dirigida por Daniel Lagache pero inspirada por “el recelado Jacques Lacan”. Ya había publicado en la revista Centro, en 1959, “La fenomenología de Sartre y un trabajo de D. Lagache”, donde escribió: “Lacan entiende que para interpretar los símbolos es preciso privilegiar el lado material de la palabra”. Tomaba el camino final de su vida, que en su país implicaría la transformación de una disciplina por entonces inclinada a la psiquiatría –una ley de 1954 impedía que practicara el psicoanálisis quien no fuera médico– según la lectura que Lacan hizo del texto original de Sigmund Freud.

“No conocí a Oscar Masotta”

Se dice que los amigos se eligen, a diferencia de los familiares, que se sufren. El antropólogo Carlos Masotta, al contrario, hace la operación inversa: elige a su tío Oscar Masotta. Con el título No conocí a Oscar Masotta, el sobrino trabaja en un documental para buscar a aquel primo hermano de su padre al que nunca conoció, porque él era un niño cuando ese tío partió a Europa; aquel del que escuchó historias que lo pintaban como la oveja negra de la familia; aquel que al crecer se le reveló “como una figura transversal a partir de la cual ingresar a esa movida de renovación de los años 60”.

A mediados de la década de 1980, cuando ingresó en la carrera de Antropología, le preguntaban una y otra vez si tenía algo que ver y si lo había conocido. “Había quedado una memoria de él”, dijo. “Me hablaban de la Facultad de Filosofía y Letras en los años de Oscar, cuando quedaba en la calle Viamonte, y de los bares de los alrededores, por los que él circulaba, una universidad paralela. Años más tarde, cuando comencé a filmar los testimonios, encontré uno recurrente: ‘Yo iba para un lado’, me decían, ‘y a partir del contacto con Oscar fui para otro’.”

Es obvio el componente biográfico del interés –“responder a esa búsqueda por medio de quienes tuvieron contacto con él”– pero también cuenta la pasión de Carlos Masotta por el documentalismo. “Es una herramienta en el trabajo de campo antropológico”, explica el director de los cortometrajes Marcas del tiempo en Cholila, Palabras cruzadas, La matanza y el premiado Blanco, exhibido en el Primer Concurso de Cine contra la Discriminación, sobre la historia de una mujer mapuche que habla de los blancos en juego con una obra plástica completamente en blanco. “En antropología se presta atención al lugar del testimonio en la memoria.”

Además de haber entrevistado a Nelly, la hermana de su tío, habló con su compañero de juventud Juan José Sebrelli, con su amigo Germán García, con su discípulo catalán Miquel Bassols –quien escribió un ensayo a partir de esa entrevista–, entre otros. “También hago registros de situaciones: su figura en el presente, en homenajes o en citas”, agregó. “Hace poco, por ejemplo, registré la presentación de la edición facsimilar de Contorno en la Biblioteca Nacional.” El documental, espera, se verá en el 2009, cuando se cumplan treinta años de la muerte de Oscar Masotta.

lunes, 18 de agosto de 2008

NOMBRES del psicoanálisis en movimiento -boletin APM


Nombres, del psicoanálisis en movimiento. Boletín informativo de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones. Año 3, nº 11.

Responsables: Claudia Fernández, Ester Mayo, Christian Gómez
Asesor: Enrique Acuña.

INDICE:
- Editorial, por Ester Mayo.

- Configuraciones poéticas para una melancolía -De Lautraemont a Pizarnik-,
por Enrique Acuña.

- Presentación de
Las paradojas del objeto en psicoanálisis en Posadas, por Claudia Fernández.

- Una lectura de la
Teoría general de las neurosis, de Otto Fenichel, por Christian Gómez.

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version papel gratuita.

ASOCIACION DE PSICOANALISIS DE MISIONES

Enrique Acuña en IOM Paraná

Nuevo Blog en Pais IOM


INVITACION A


FINISTERRE

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BLOG DEL Instituto Oscar Masotta - Delegación Río Gallegos

Enviado por Mariana Filippo

Hace más de diez años personas interesadas en el psicoanálisis de la orientación lacaniana, abríamos un espacio de trabajo en Río Gallegos, que ha mantenido el entusiasmo de quienes lo conforman, y ha crecido con la participación y compromiso de nuevos integrantes a lo largo de estos años. Desde el año 2000 con la creación en la Argentina, del Instituto Oscar Masotta formamos parte de una red de grupos abocados al estudio y transmisión del psicoanálisis a nivel nacional, permitiéndonos participar de una política compartida del psicoanálisis. Desde entonces hemos realizado seminarios anuales de estudios analíticos, jornadas anuales locales y regionales, presentación de libros y foros. Actividades que han mostrado la vigencia del psicoanálisis y su relación con nuestra época. Hoy, en la misma línea de trabajo lanzamos este espacio en la red, la red de psicoanálisis y la de internet, para mostrar de esta forma nuestro trabajo, para estar en la comunidad.

FINISTERRE, ese es el nombre de nuestro blog, haciendo alusión a nuestra ubicación geográfica y a la relación de Río Gallegos con las tierras de Galicia. De esta forma nuevamente buscamos la compañía de los otros haciendo del psicoanálisis el objeto de nuestro encuentro.

Lic. Leonor Lozano

Responsable local del IOM Delegación Río Gallegos

15 de Agosto de 2008

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JORNADAS ANUALES EOL

viernes, 1 de agosto de 2008

Miller frente a los techno-psi

- J.-A. Miller en diario Le Point Jueves 3 de julio 2008

(publicado en AMP BLOG)

Polémica: ¿muerte a los psi?

Es una bomba con efecto retardado que los psicoanalistas creían haber desactivado. Hace cinco años, la profesión se levantó contra la enmienda, propuesta por el diputado UMP Bernard Accoyer, que quería reglamentar la psicoterapia. La ley sobre el título de psicoterapeuta nunca fue aplicada, por falta de un decreto. Pero el Consejo de Estado debería restablecer este decreto. El reglamento definitivo provoca la cólera de los psicoanalistas. Uno de los más eminentes toma la pluma en las columnas de LePoint.

Jacques-Alain Miller

El «psi » se ha vuelto para los franceses un personaje familiar. No porque siempre se sepa precisamente lo que distingue al psicoanalista y al psicoterapeuta, el psiquiatra que da medicamentos y el psicólogo que no da. Para la opinión pública, el psi, es primeramente alguien que los escucha.

Es alguien a quien confiarse, en quien fiarse, ante quien uno puede entregarse con toda libertad. Alguien que ayuda al sufrimiento (o el enigma) que los habita a expresarse y a ponerlo en palabras. Alguien que los recibe en tanto que usted es un ser aparte, una excepción que vale por sí misma, no cualquiera, no un número, no un ejemplar de su clase estaría o de su clase social. En un mundo donde cada uno puede sentir que es de aquí en más desechable, el encuentro con el psi sigue siendo un claro en el bosque, un enclave íntimo, podemos incluso decir un oasis espiritual.

Frente a la amplitud de este fenómeno de sociedad, las grandes instituciones ylas grandes empresas han querido tener sus psi. Pero el público no se engaña; sabe muy bien cuando el psi sirve ante todo a los intereses de un amo y cuando está al servicio primeramente de aquel que habla.

Y bien, este mundo está amenazado con terminar. Sepan que, en las profundidades del Estado, de las oficinas oscuras trabajan denodadamente en la puesta a punto de un prototipo por ahora secreto, destinado a desembarazarse progresivamente de los psi de antaño: y el psi que, en el nombre de su autonomía profesional, resiste a su jerarquía; y el psi genial, que no debe su clientela a ninguna publicidad, y el psi liberal, que no le debe a nadie más que a su analizante. ¡Los psi al tacho de basura! ¡Dar lugar a los techno psi!

El techno psi no tendrá como función recibir a cada uno en la singularidad de su deseo: ¡qué pérdida de tiempo! ¡Que mala proporción costo beneficio! Y además, curar con palabras, ¡es brujería! No, el techno psi no escucha, cuenta y clasifica, compara. Observa comportamientos, evalúa trastornos, anota los déficits. Autonomía cero: obedece los protocolos, hace lo que se le dice, recoge datos, los entrega a equipos de investigación. Los aparatos del Estado están allí desde los primeros pasos de su formación, y él permanecerá sumiso a ellos a lo largo del tiempo por evaluaciones periódicas. La verdad es que el techo psi no es un psi: es un agente de control social total, él mismo bajo vigilancia constante. Lo sé: creerán que es ciencia ficción. Ni siquiera Stalin se atrevió a eso. Aun más fuerte que la Stasi: ella ponía micrófonos, aquí lesado san directamente un técnico en el cerebro. Sin embargo es a lo que tiende muy precisamente el texto de la decisión que un cónclave de funcionarios de la salud y de la Enseñanza Superior se vanagloria en hacer firmar por sus ministros en París, en la humedad del mes de agosto.

Este bonito proyecto descansa en un escamoteo. No basta con programar la muerte del pueblo psi: para que nada de él subsista. Es necesario aún despojarlo de su nombre. Techno-psi, te bautizo…!psicoterapeuta! A partir del momento en que el Consejo de estado haya adoptado el decreto de aplicación de la ley sobre el título de psicoterapeuta, caerán las máscaras: no una simple decisión ministerial, será el año I de la era del techno psi

Pensamos en Brecht: el gobierno, descontento del pueblo, decide disolverlo y elegir otro. O aun en Lewis Caroll: "La cuestión, dice Alicia, es saber si usted tiene el poder de hacer que las palabras signifiquen otra cosa que lo que ellas quieren decir. –La cuestión, respondió Humpty Dumpty es saber quién será el amo…Un punto, es todo."

Lo peor, sin embargo, no es seguro. Me extrañaría que Roselyne Bachelot, que Valérie Pécresse quieran unir sus nombres a esta infamia. Y además, está también la joven que testimonió públicamente lo que ella le debía al psicoanálisis. Habiéndose convertido en la "reina de corazones" de este país, ella no dirá: "¿El psicoanálisis? ¡Que le corten la cabeza!"

fuente: DIARIO Le Point (PARIS) N° 1868

Traducción: Silvia Baudini

jueves, 31 de julio de 2008

Respuesta de Miller al estado evaluador



leer texto completo de LNA en MICROSCOPIA :
AL LECTOR por Jacques-Alain Miller

Seminario Clinico -clase-

Instituto Oscar Masotta

Seminario Clínico La angustia,

ciclo 2008,

Centro de Investigación y Docencia Corrientes-Chaco


Tema: El objeto a como resto


Docentes:

María. J. Roca y Dora Schmitman - Miembros del CID Corrientes-Chaco


El 13 de Junio se llevó a cabo la tercera clase del Seminario Clínico del Instituto Oscar Masotta organizado por el Centro de Investigación y Docencia Corrientes-Chaco, la que estuvo a cargo de María José Roca y Dora Schmitman, ambas miembros del CID, quienes abordaron el tema "El bjeto a como resto", del Seminario X de Jacques Lacan, la Angustia.


Schmitman comentó que la cuestión del estatuto del objeto en Freud es el padre, recordando Totem y Tabú, artículo que trasnforma al padre en padre simbólico.

Sin embargo Lacan da prevalencia en su primer enseñanza a los objetos que se desprenden de la madre, objetos que a su vez le pertenecen al sujeto, objetos que el sujeto pierde y para los cuales no hay recuperación. El objeto que Lacan toma es el de la castración, tanto para el hombre como para la mujer, aunque con incidencias diferentes en cada uno.

Lacan dirá que el sujeto se acerca a ese objeto en el momento en el que no soporta su tachadura y que es justamente cuando el sujeto experimenta angustia y es porque ese objeto a está en función, la angustia no es sin objeto.

Para Lacan, lo señaló Schmitman, el estatuto del objeto está en el cuerpo y además este objeto tiene la peculiaridad de no ser un objeto comunicable y socializado, es algo que queda por fuera de la cadena significante.




A continuación, María J. Roca, siguiendo a la lectura que Jacques-Alain Miller hace de Lacan, plantea que desde el inicio del psicoanálisis, en Freud está presente la idea, conceptualizada de diferentes formas, de un objeto cuya condición es estar perdido, pérdida que inicia al sujeto en su búsqueda. Búsqueda en la cual necesariamente acude al Otro, implicándolo en su deseo.


Freud nombró a este objeto perdido como Das Ding, la cosa, producto del decálage entre el Die Sache, objeto de la fantasía y el objekt, objeto externo imaginario, en términos de Lacan Real, Simbolico-Imaginario e Imaginario.

Para nombrar este resto real, pulsional, producto de una operación no exacta, Lacan utiliza el signo algebraico a, lo que le otorga una identidad al objeto, fijándolo fuera de toda dialéctica.


En el seminario X se produce un movimiento que va del resto real, como lo que escapa al significante que corre debajo del discurso, objeto al que apunta el deseo, al resto de goce, resto órgano. Este movimiento no es sin un paso de cuerpo a organismo y con la aparición de una nueva función de corte en él, la separación, a la que aborda utilizando conceptos de la teoría de los conjuntos de Kantor por la doble causación del sujeto, la causalidad significante y la causa por el objeto.


La 1° operación (REUNION) utiliza la parte ste del conjunto cuyo resultado es un S1, el cual articula un sujeto a un Otro, permitiéndole el ingreso al circuito del deseo y a un nombre. Corresponde esto al 1° esquema de la división subjetiva.

La 2° operación ( SEPARACIÓN) utiliza la parte vacía de ambos conjuntos, en el punto de coincidencia de ambos vacios o faltas, se produce una positivización, el a, así es como Lacan introduce el resto, real, la pulsión, en un topos fronterizo entre cuerpo y organismo, entre exterioridad e interioridad, lugar del objeto como condición del deseo, 3° esquema de la division subjetiva.-


Carla Molinas